Nota: este es un pequeño libro que no se como se llama aún pero ire subiendo los capítulos y al final me ayudan a ponerle nombre. por lo pronto les dejo el primer capítulo.chau ^-^
Tomé solo lo necesario. Una mochila, con sus múltiples bolsas multiusos, dos cantimploras, una almohada con dos alitas (para que se vea mas mona), unas deliciosas bolitas de arroz al estilo japonés, una cajetilla de cigarros, dos cambios de ropa y mi cartera con todo lo necesario. Ya sabes: Pasaporte, identificación, credencial de estudiante, licencia de manejo, fotos de chicas que me gustaron, exnovias y alguna que otra chica que me rompió el corazón… (Más de una). A si, olvidé mencionar mi mp3 con 16 gigabytes de pura música, para la inspiración claro.
Ahí estaba yo, mi estúpida mochila con un letrerote de –SOY TURISTA, ASALTAME-, mi boleto a Noruega y el sueño de que ese hermoso viaje redondo de un mes me ayudaría a terminar el libro que estoy escribiendo… que voy a escribir…!que bah! No tengo una puta idea de que escribir, según yo es un viaje de inspiración.
Dimitar Ivanovich cera mi primer escala. Por fortuna vivo en la bella época de la tecnología y gracias al hermoso Internet puedo conocer a mucha gente de buena calaña y no me arriesgo con la mala suerte de llegar haya y verme rodeado de hippies transmitiéndome su “buena vibra”. ¡Es mas! Gracias al bello, bella, bellísimo Internet se que no hay hippies a donde voy.
Dimitar… Dim, es un amigo de Bulgaria vive en Noruega con sus papas, estudia medicina, hace deporte y de mas. Su mamá es una cantante de opera muy reconocida y su papa un empresario de no se que cosa.
Legando allá le pediré a Dim que me deje estar solo unos días pues en mi tarjeta tengo el dinero suficiente para alquilar un departamento amueblado y pasármela a gusto, también le pedirle que me indique lugares que debo visitar y las comidas que debo probar.
Decidí dejar el celular y la laptop, no podría concentrarme en mi objetivo de disfrutar, relajarme y adquirir inspiración. Sin embargo me dio pena por Miriam, ni novia… bueno mi ex. Me envió un correo electrónico para decirme lo mucho que me quería, que me extrañaría, lo que me amaba y hablaba de cómo me esperaría para que continuemos con nuestro supuesto romance.
Ahí esta el avión –toma tus cosas y levántate viejo- me dije a mi mismo con una voz ronca imitando al personaje de la novela de Sin City de Frank Miller, mientras me levantaba para caminar al pasillo donde me esperaba una azafata de sonrisa forzada mientras decía -¡Buen viaje señor!- Señor…. Niña tonta aún tengo veinte años. ¡Señor tu papá! Pensé mientras hipócritamente le respondía con una sonrisa Colgate –gracias-. Seguido puse mi “mochilita” en el equipaje de mano, me senté en mi lugar y mientras las y los azafatas decían su speech sobre la seguridad del avión puse la música de mi mp3 en modo aleatorio mientras pensaba –la coreografía de los azafatas bien podría ser una kata de karate o kung-fu - a lo que siguió una profunda y larga siesta de 14 horas acompañado de un sueño que trataba sobre como un amigo, Carlos, y yo impedíamos que un huevo se rompiera al caerse de la barra de la cocina. ¡Ah! Pero con movimientos tipo Matrix y kung fu azafatesco.
Solo desperté una vez. Y mientras estaba entre el sueño y la vigilia mire la luna… era concretamente y sin darle muchos halagos “Enorme” pintada de un color blanco queso Gouda sin morder por menonitas. Con esas manchas negruscas que enigman la imaginación de tantas personas, en especial, hablo por mí.
Me sentí como el niño de E.T. cuando cruza el tejado de las casas en su bicicleta. Esa toma en que sencillamente está “En el centro de la luna”-
Podía ver nítidamente esa imagen de mi cuerpo semirecostado con la cabeza ligeramente inclinada mirando por el cuadro de la ventana que vestía completamente de blanco, a causa de la inmensidad de tan lujoso astro carente de su propia luz, pero de tan gustosos poderes imaginativos embebedores de nostalgias juguetonas.
Fue como un sueño lúcido, por un lado sabía que estaba despierto pero lo disfrutaba como una fantasía. Por otro lado mi cansancio me recordaba que debía volver a dormir y regresar a lo que era meramente el sueño con mi amigo Carlos.
Así que le regalé una sonrisa a esa imagen y juré ponerla en lo que sea que vaya a escribir cuando regrese del viaje mientras le decía –Que grandota estas princesa… te veo allá- mis palabras no fueron del todo claras pues no podía articular bien por el sueño. Pero las entendí, a la par de que mis parpados se cerraban paulatinamente y mis ojos se desorbitaban haciendo bizcos mientras me regresaba a mi escuálido sueño.
-¡Baboso!, por andar viendo tu pinche lunita se me cayó el huevo.- me decía Carlos sentado en posición de flor de loto a un lado del huevo que yacía ya roto en la cocina de la matrix. Que más bien parecía el snack de un aeropuerto.
miércoles, 28 de abril de 2010
domingo, 18 de abril de 2010
¿esto esta bien así, no...?
Ella me dijo que no la llamara. Yo, mirando el telefono durante tres largos días espero que suene, pero no lo hace. me decido, cojo mi celular y marco el número tres, tres, uno, dos, uno, uno, ocho, Ceis. suena una par de veces y las palabras que planee estan distorcionadas hasta que todo es color blanco -bueno?- me contestó -Marí Paz?, yo lo siento, en verdad yo... fue un accidente... no quise.. bueno... perdon- entre mas hablaba mas me costaba respirar -¿quien habla, Alberto?- me respondio en un tono suave, por un momento pense que su coraje habia sesado - ¿podemos vernos? para hablar, porfavor- me dijo extrañandome pues hace tres dias no queria verme ni en pintura por lo que le hice.
Bien a bien quedamos de vernos muy temprano en el café que quedaba entre mi trabajo y su escuela. un lugar muy frecuentado por los jovenes "artistas" para sus mesas redondas donde se debatian problemas existenciales de todo tipo, desde la problematica politica que nos agobiaba a todos hasta la relacion del universo con un pay de zarzamora.
Recien abrian el café, muy temprano por la mañana apenas el sol dejaba ver una que otra luz horizontal golpeando las edificaciones del lugar. poca gente transitaba en las calles. Nos quedamos de ver a esas horas por que ella tenía algunas cosas que hacer y yo a trabajar por la tarde.
llegue cinco minutos despues de las ocho y, ella ya se habia ido, o bien, probablemente no haya llegado. a esa hora todavia acomodaban algunas servilletas, azucareras, ceniceros y limpiaban con el trapo las mesas y las barras de servicio.
escogí una mesa en la terraza pues desde ahi podria visualizar cuando ella llegara, el mesero me entrego la carta la cual tome sin prestarle mucha atención -esperare un poco gracias, estoy esperando a alguien- le dije, mientras él con un gesto de aprovacion se retiraba por las escaleras que daban a la primera planta.
Mas cual fue mi sorpresa que por esa misma escalera se encontraba ascendiendo una jovencita vestida con un abrigo rojo un gorrito bordado con estambre y unas botas moradas. Un maquillaje sencillo pero lindo en realidad. Llamó mi atención pues por un momento pense que era Maripaz pero no lo era.
El mesero se redirigio hacia donde ella iba para darle servicio. La chica se sentó en la mesa siguiente a la mia y observo por el mismo balcón de la terraza por el cual lo estaba haciendo yo.
Ella tampoco ordeno nada –espero a alguien, gracias- le dice al joven mesero para que este se retire y que regrese en cuanto tuviesemos “compañía” ambos clientes “esperadores”.
Por su puesto que ambos nos percatamos de la presencia del otro, a lo cual solo desviabamos las miradas y pretendiamos “no poner atención de lo que hacia el otro”. Pero fue inevitable.
Yo con mis tontas visitas al reloj de mano constantemente y ella levantando la tapa del celular para ver la hora. Creo que estuvimos asi unos 15 minutos hasta que a los dos nos invadio una risita por la situación tan incomoda que le propinaba uno al otro. Fue asi que sin remordimientos de conciencia y con una ligera desesperanza de mi espera por mi querida Maripaz pregunte tontamente -¿esperas a alguien?- ella asintió con la cabeza y respondio sutil -¿y tu?, parece que ambos nos quedamos plantados- al decirme eso, mi desesperanza era total, di un profundo suspiro dándole a notar a la chica mi desilución. Me levante de mi mesa y me le acerque lentamente dando un ultimo vistazo para ver si no llegaba maripaz -¿puedo sentarme?-.
en ese momento, levante mi mano para pedirle servicio al tan paciente mesero y agregue - espero a mi novia... bueno... ex... creo- seguido de una risita de esas que dicen "je je" o "g-g" no lo se bien. Mi ahora nueva amiga realizo una sonrisa mientras cerraba los ojos de una manera peculiar como aislandose de su tono comun y regresando en del gesto a su estado común (no se explicarlo pero fue algo asi ^-^)-que curioso, yo tambien espero a mi ex, pero el y yo terminamos hace ya un año y pues... eme aqui, como los chicles no?- reí tontamente pues no entendí lo ultimo de los chicles. Tiempo despues una amiga me lo explico..."entre mas los pisas mas se te pegan".
Pedímos yo un americano (refill para tomar todo el que quiera) y ella un frapucchino con canela. En lo que el mesero recojió la orden y se retiro me disupuse, por amabilidad a por lo menos presentarme adecuadamente -perdon, mi nombre es Alberto- no me lo esperaba, mas de repente sus ojos se saltaron de sus cavales, me miro con asombro y levanto la voz -¿ALBERTO? ¡asi se llama mi ex-novio! que coincidencia- ambos reímos por un rato y cuando sesó la risa nuestro asombro estaba por pasar de lo curioso a lo enigmatico - mi nombre es Maripaz...- ella seguia sonriendo al contrario de mi que se me hacia demaciada coincidencia -mi novia se llama igual- inmediatamente calló su risa y permanecimos atónitos un largo rato.
-Un enorme placer- le susurre a la nueva Maripaz con la que compartía una extraña coincidencia -El placer es todo mío- me devolvió con esa misma sonrisa curiosa que ella tiene. Y bien mi querido Alberto ¿que fue lo que tan mal hiciste para que mi tocaya te mandara a la goma?.
Le conte pues a este homenaje de mujer, que a Maripaz (mi ex novia) le dije algo que no debia decirle.
Hace 5 días hubo un terrible accidente en mi coche. En él estabamos Erick y yo. Erick era el hermano menor de Maripaz, pues falleció en el accidente. Yo inconciente llegue al hospital y no supe nada hasta unas horas despues que me dieron de alta.
Erick padecia de una enfermedad en face terminal y tan solo le diagnosticaban unos meses mas de vida. Tontamente en el velorio, yo con un chichón en la cabeza y otro en el cargo de conciencia, me acerque a Maripaz abrazandola en su pesar.No encontraba las palabras para darle el pésame y de entre todas las cosas que ideaba, mi cuerpo pensó en voz alta -Como quiera ya se iba a morir...- Maripaz se retiró de mi viéndome con una mirada de desprecio total. Cuando cerré los ojos dándome cuenta del error que había cometido, inmediatamente sentí un impacto igual de fuerte que el choque de dos días antes. Era un bofetón directo de Maripaz, agregándome que no quería volverme a ver en su vida. Yo tan solo me retiré con la moral aplastada, una mejilla roja y la frente morada hacia abajo.
-Si que la regaste mi amigo- me díjo ésta nueva Maripaz señalando una negación con la cabeza. -lo se... pero cuentame tu, ¿que fue lo que te hizo este Alberto al que tanto buscas, es igual de tonto que yo?- ella dió un suspiro, sacó un cigarrillo, lo encendió y comenzó:
Me dedico a pintar. Alberto (el que no soy yo) era mi novio desde hace 3 años, ambos vivíamos en Tabasco y decidimos viajar a Colíma juntos como pareja. Yo me traje algunos trabajos para ver si podía exhibirlos aquí y él vino por una vacante de médico que le ofrecieron en el hospital. Todo iba muy bien, rentamos una casa y todo color de rosa.
Un buen día comenzaron los rencores sobre los deberes económicos y labores domésticos. Por obvias razones el ganaba mas dinero que yo y constantemente me recriminaba sobre la necesidad de ganar dinero, tener ambiciones y toda esa sarta de basura burocrática. comenzé a cansarme de eso. Un buen día salí a despejarme a conocer el centro de la ciudad y admirar alguna exposición del museo. En el trayecto aprovecharia para buscar alguna vacante de lo que sea y tener contento a mi novio.
sin embargo, en el camino al museo conocía un chico, David, que se dedicaba a la pintura tambien, era alto güero, con rasgos como de alemán.Un sujeto muy guapo en realidad. comenzamos a salir a escondidas de Alberto. Hasta que un buen día, David me llevó a la casa dos horas antes de que llegara Alberto. Me dejó en la puerta y al despedirse me besó dicendome que queria pasar y "relajarnos" un rato. Me retire y le dije -lo siento David, no puedo. No es bueno que nos veamos, yo amo demaciado a Alberto y no me gustaría hacerle eso. Si, estamos en un bache, pero de cualquier forma, prefiero estar con él- David se retiró un poco desepcionado y jamás lo volví a ver. Lo feo es que Alberto había pedido un pase de salida y queria darme una sorpresa llegando a casa temprano, así que vió todo desde la sala. Y sin escuchar razones, comenzó a decirme que me dejaría, que siguiera con mi "vida alocada" y que tan amigos como siempre, que esperara su llamada. Tomó sus cosas sin decir una palabra mas y se fue, dejandome sola. No conosco a nadie en esta ciudad y todo este año simplemente no eh querido conocer a nadie, esperando su llamada. Entré a trabajar como maestra en una primaria, pero solo es por contrato. Alberto me llamó ayer por la noche y... pues ahora no ha llegado. supongo que me vió contigo y se fue, o simplemente no vino.
Un largo rato en silencio nos compadecimos uno del otro, Dos Albertos, Dos Maripaz, dos de ellos ahora estaban juntos, lamentandose mutuamente. El cenicero hablaba de ellos con el hilo de humo que despedía la colilla aplastada. Pensando en su imposible re-encuentro con lo que tanto querían. hasta que con una voz tenue y viniendo desde el fondo de mi corazón dejó salir una lagrima transformada en palabra -gracias... necesitaba decircelo a alguien - ella sonrió con ese gesto peculiar una vez más. Eh de mencionar que se veía linda, de hecho me gusto ese gesto. -gracias a ti tambien... ALBERTO (recalcó) me alegra haberte conocido...necesitaba desahogarlo...-.
despues de ese emotivo momento, el mesero interrumpió con el sonido de la caida de café desde la cafetera hasta mi taza. Miró el vaso de frapucchino de Maripaz y pregunto -¿le sirvo algo mas señorita?- en ese momento nos miramos con complicidad pues sabíamos que estariamos largo rato ahí. a lo cual ella respondió -traigame un americano (refill) a mi tambien por favor- reaccioné rapido y agregue -un flan y una rebanada de pastel- el mesero apunto en su libreta y se retiró.
Maripaz encendió otro cigarrillo. Y tal cual si fuera un milagro de película, por el balcón pudimos ver la salida del sol al amanecer. lo admiramos un momento y le dije:
-¿cres que te llame Alberto?-
-no.... ¿cres que te perdone Maripaz?-
-no....-
respondimos estas nostalgicas preguntas, pero esta vez con una sonrisa en la cara.
-¿Esta bien así, no...?-
-si...-
Platicamos toda la mañana y toda la tarde, tomamos café a montones, comencé a fumar con ella, reímos, lloramos, nos conocimos. Ella no fue a trabajar y yo tampoco. Sencillamente nos dimos ese espacio de relajación y retroalimentación. la única manera de explicarlo seria que "nos necesitabamos" para sanar heridas.
Cuando se hizo la tarde, los cigarrillos se terminaron, era el momento justo de decirnos adios. nos levantamos de la mesa y pagamos la larga cuenta. el mesero nos miró con desprecio por su "jodida" propina y salimos del lugar.
-para donde vas?- pregunte
-para hayá- ella señalo con su mano la dirección contraria a la que me dirigia
-supongo que aquí nos despedimos...-
-sip...-
-¿te volveré a ver?-
-no lo se... esperaré... un poco a que llame Alberto...- dijo juguetonamente ella por la sincronia de nuestros nombres
-dame tu telefono- apronte la acción para asegurar mi nueva amistad
Ella tomo mi celular para apuntar su número y lo guardo como "Maripaz2" hice lo mismo con su celular y me agregue en su lista como "Alberto2". una ligera pausa, seguida de un suspiro y un... "bueeeno... adios". nos abrazamos como una muestra de afecto y tomamos cada quien nuestro camino.
llegando a mi casa revisé mi celular y me decidí a mandarle un mensaje, no lo se, quería decirle cualquier cosa. Seguir en contacto con ella. busque en la lista de contactos su nombre y... cuál fue mi sorpresa.
el día anterior cuando marque a Maripaz (mi exnovia) marque sus números tres, tres, uno, dos, uno, uno, ocho, Ceis.... ¿CEIS? el telefono de mi ex-novia Maripaz se escribe con Cinco... el telefono de la Maripaz de esta tarde... ¿coincidencia?,¿error?,¿destino?... un error gramatical, cambio mi historia por completo
Bien a bien quedamos de vernos muy temprano en el café que quedaba entre mi trabajo y su escuela. un lugar muy frecuentado por los jovenes "artistas" para sus mesas redondas donde se debatian problemas existenciales de todo tipo, desde la problematica politica que nos agobiaba a todos hasta la relacion del universo con un pay de zarzamora.
Recien abrian el café, muy temprano por la mañana apenas el sol dejaba ver una que otra luz horizontal golpeando las edificaciones del lugar. poca gente transitaba en las calles. Nos quedamos de ver a esas horas por que ella tenía algunas cosas que hacer y yo a trabajar por la tarde.
llegue cinco minutos despues de las ocho y, ella ya se habia ido, o bien, probablemente no haya llegado. a esa hora todavia acomodaban algunas servilletas, azucareras, ceniceros y limpiaban con el trapo las mesas y las barras de servicio.
escogí una mesa en la terraza pues desde ahi podria visualizar cuando ella llegara, el mesero me entrego la carta la cual tome sin prestarle mucha atención -esperare un poco gracias, estoy esperando a alguien- le dije, mientras él con un gesto de aprovacion se retiraba por las escaleras que daban a la primera planta.
Mas cual fue mi sorpresa que por esa misma escalera se encontraba ascendiendo una jovencita vestida con un abrigo rojo un gorrito bordado con estambre y unas botas moradas. Un maquillaje sencillo pero lindo en realidad. Llamó mi atención pues por un momento pense que era Maripaz pero no lo era.
El mesero se redirigio hacia donde ella iba para darle servicio. La chica se sentó en la mesa siguiente a la mia y observo por el mismo balcón de la terraza por el cual lo estaba haciendo yo.
Ella tampoco ordeno nada –espero a alguien, gracias- le dice al joven mesero para que este se retire y que regrese en cuanto tuviesemos “compañía” ambos clientes “esperadores”.
Por su puesto que ambos nos percatamos de la presencia del otro, a lo cual solo desviabamos las miradas y pretendiamos “no poner atención de lo que hacia el otro”. Pero fue inevitable.
Yo con mis tontas visitas al reloj de mano constantemente y ella levantando la tapa del celular para ver la hora. Creo que estuvimos asi unos 15 minutos hasta que a los dos nos invadio una risita por la situación tan incomoda que le propinaba uno al otro. Fue asi que sin remordimientos de conciencia y con una ligera desesperanza de mi espera por mi querida Maripaz pregunte tontamente -¿esperas a alguien?- ella asintió con la cabeza y respondio sutil -¿y tu?, parece que ambos nos quedamos plantados- al decirme eso, mi desesperanza era total, di un profundo suspiro dándole a notar a la chica mi desilución. Me levante de mi mesa y me le acerque lentamente dando un ultimo vistazo para ver si no llegaba maripaz -¿puedo sentarme?-.
en ese momento, levante mi mano para pedirle servicio al tan paciente mesero y agregue - espero a mi novia... bueno... ex... creo- seguido de una risita de esas que dicen "je je" o "g-g" no lo se bien. Mi ahora nueva amiga realizo una sonrisa mientras cerraba los ojos de una manera peculiar como aislandose de su tono comun y regresando en del gesto a su estado común (no se explicarlo pero fue algo asi ^-^)-que curioso, yo tambien espero a mi ex, pero el y yo terminamos hace ya un año y pues... eme aqui, como los chicles no?- reí tontamente pues no entendí lo ultimo de los chicles. Tiempo despues una amiga me lo explico..."entre mas los pisas mas se te pegan".
Pedímos yo un americano (refill para tomar todo el que quiera) y ella un frapucchino con canela. En lo que el mesero recojió la orden y se retiro me disupuse, por amabilidad a por lo menos presentarme adecuadamente -perdon, mi nombre es Alberto- no me lo esperaba, mas de repente sus ojos se saltaron de sus cavales, me miro con asombro y levanto la voz -¿ALBERTO? ¡asi se llama mi ex-novio! que coincidencia- ambos reímos por un rato y cuando sesó la risa nuestro asombro estaba por pasar de lo curioso a lo enigmatico - mi nombre es Maripaz...- ella seguia sonriendo al contrario de mi que se me hacia demaciada coincidencia -mi novia se llama igual- inmediatamente calló su risa y permanecimos atónitos un largo rato.
-Un enorme placer- le susurre a la nueva Maripaz con la que compartía una extraña coincidencia -El placer es todo mío- me devolvió con esa misma sonrisa curiosa que ella tiene. Y bien mi querido Alberto ¿que fue lo que tan mal hiciste para que mi tocaya te mandara a la goma?.
Le conte pues a este homenaje de mujer, que a Maripaz (mi ex novia) le dije algo que no debia decirle.
Hace 5 días hubo un terrible accidente en mi coche. En él estabamos Erick y yo. Erick era el hermano menor de Maripaz, pues falleció en el accidente. Yo inconciente llegue al hospital y no supe nada hasta unas horas despues que me dieron de alta.
Erick padecia de una enfermedad en face terminal y tan solo le diagnosticaban unos meses mas de vida. Tontamente en el velorio, yo con un chichón en la cabeza y otro en el cargo de conciencia, me acerque a Maripaz abrazandola en su pesar.No encontraba las palabras para darle el pésame y de entre todas las cosas que ideaba, mi cuerpo pensó en voz alta -Como quiera ya se iba a morir...- Maripaz se retiró de mi viéndome con una mirada de desprecio total. Cuando cerré los ojos dándome cuenta del error que había cometido, inmediatamente sentí un impacto igual de fuerte que el choque de dos días antes. Era un bofetón directo de Maripaz, agregándome que no quería volverme a ver en su vida. Yo tan solo me retiré con la moral aplastada, una mejilla roja y la frente morada hacia abajo.
-Si que la regaste mi amigo- me díjo ésta nueva Maripaz señalando una negación con la cabeza. -lo se... pero cuentame tu, ¿que fue lo que te hizo este Alberto al que tanto buscas, es igual de tonto que yo?- ella dió un suspiro, sacó un cigarrillo, lo encendió y comenzó:
Me dedico a pintar. Alberto (el que no soy yo) era mi novio desde hace 3 años, ambos vivíamos en Tabasco y decidimos viajar a Colíma juntos como pareja. Yo me traje algunos trabajos para ver si podía exhibirlos aquí y él vino por una vacante de médico que le ofrecieron en el hospital. Todo iba muy bien, rentamos una casa y todo color de rosa.
Un buen día comenzaron los rencores sobre los deberes económicos y labores domésticos. Por obvias razones el ganaba mas dinero que yo y constantemente me recriminaba sobre la necesidad de ganar dinero, tener ambiciones y toda esa sarta de basura burocrática. comenzé a cansarme de eso. Un buen día salí a despejarme a conocer el centro de la ciudad y admirar alguna exposición del museo. En el trayecto aprovecharia para buscar alguna vacante de lo que sea y tener contento a mi novio.
sin embargo, en el camino al museo conocía un chico, David, que se dedicaba a la pintura tambien, era alto güero, con rasgos como de alemán.Un sujeto muy guapo en realidad. comenzamos a salir a escondidas de Alberto. Hasta que un buen día, David me llevó a la casa dos horas antes de que llegara Alberto. Me dejó en la puerta y al despedirse me besó dicendome que queria pasar y "relajarnos" un rato. Me retire y le dije -lo siento David, no puedo. No es bueno que nos veamos, yo amo demaciado a Alberto y no me gustaría hacerle eso. Si, estamos en un bache, pero de cualquier forma, prefiero estar con él- David se retiró un poco desepcionado y jamás lo volví a ver. Lo feo es que Alberto había pedido un pase de salida y queria darme una sorpresa llegando a casa temprano, así que vió todo desde la sala. Y sin escuchar razones, comenzó a decirme que me dejaría, que siguiera con mi "vida alocada" y que tan amigos como siempre, que esperara su llamada. Tomó sus cosas sin decir una palabra mas y se fue, dejandome sola. No conosco a nadie en esta ciudad y todo este año simplemente no eh querido conocer a nadie, esperando su llamada. Entré a trabajar como maestra en una primaria, pero solo es por contrato. Alberto me llamó ayer por la noche y... pues ahora no ha llegado. supongo que me vió contigo y se fue, o simplemente no vino.
Un largo rato en silencio nos compadecimos uno del otro, Dos Albertos, Dos Maripaz, dos de ellos ahora estaban juntos, lamentandose mutuamente. El cenicero hablaba de ellos con el hilo de humo que despedía la colilla aplastada. Pensando en su imposible re-encuentro con lo que tanto querían. hasta que con una voz tenue y viniendo desde el fondo de mi corazón dejó salir una lagrima transformada en palabra -gracias... necesitaba decircelo a alguien - ella sonrió con ese gesto peculiar una vez más. Eh de mencionar que se veía linda, de hecho me gusto ese gesto. -gracias a ti tambien... ALBERTO (recalcó) me alegra haberte conocido...necesitaba desahogarlo...-.
despues de ese emotivo momento, el mesero interrumpió con el sonido de la caida de café desde la cafetera hasta mi taza. Miró el vaso de frapucchino de Maripaz y pregunto -¿le sirvo algo mas señorita?- en ese momento nos miramos con complicidad pues sabíamos que estariamos largo rato ahí. a lo cual ella respondió -traigame un americano (refill) a mi tambien por favor- reaccioné rapido y agregue -un flan y una rebanada de pastel- el mesero apunto en su libreta y se retiró.
Maripaz encendió otro cigarrillo. Y tal cual si fuera un milagro de película, por el balcón pudimos ver la salida del sol al amanecer. lo admiramos un momento y le dije:
-¿cres que te llame Alberto?-
-no.... ¿cres que te perdone Maripaz?-
-no....-
respondimos estas nostalgicas preguntas, pero esta vez con una sonrisa en la cara.
-¿Esta bien así, no...?-
-si...-
Platicamos toda la mañana y toda la tarde, tomamos café a montones, comencé a fumar con ella, reímos, lloramos, nos conocimos. Ella no fue a trabajar y yo tampoco. Sencillamente nos dimos ese espacio de relajación y retroalimentación. la única manera de explicarlo seria que "nos necesitabamos" para sanar heridas.
Cuando se hizo la tarde, los cigarrillos se terminaron, era el momento justo de decirnos adios. nos levantamos de la mesa y pagamos la larga cuenta. el mesero nos miró con desprecio por su "jodida" propina y salimos del lugar.
-para donde vas?- pregunte
-para hayá- ella señalo con su mano la dirección contraria a la que me dirigia
-supongo que aquí nos despedimos...-
-sip...-
-¿te volveré a ver?-
-no lo se... esperaré... un poco a que llame Alberto...- dijo juguetonamente ella por la sincronia de nuestros nombres
-dame tu telefono- apronte la acción para asegurar mi nueva amistad
Ella tomo mi celular para apuntar su número y lo guardo como "Maripaz2" hice lo mismo con su celular y me agregue en su lista como "Alberto2". una ligera pausa, seguida de un suspiro y un... "bueeeno... adios". nos abrazamos como una muestra de afecto y tomamos cada quien nuestro camino.
llegando a mi casa revisé mi celular y me decidí a mandarle un mensaje, no lo se, quería decirle cualquier cosa. Seguir en contacto con ella. busque en la lista de contactos su nombre y... cuál fue mi sorpresa.
el día anterior cuando marque a Maripaz (mi exnovia) marque sus números tres, tres, uno, dos, uno, uno, ocho, Ceis.... ¿CEIS? el telefono de mi ex-novia Maripaz se escribe con Cinco... el telefono de la Maripaz de esta tarde... ¿coincidencia?,¿error?,¿destino?... un error gramatical, cambio mi historia por completo
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