miércoles, 28 de abril de 2010

CAPITULO 1 "En medio de la luna"

Nota: este es un pequeño libro que no se como se llama aún pero ire subiendo los capítulos y al final me ayudan a ponerle nombre. por lo pronto les dejo el primer capítulo.chau ^-^



Tomé solo lo necesario. Una mochila, con sus múltiples bolsas multiusos, dos cantimploras, una almohada con dos alitas (para que se vea mas mona), unas deliciosas bolitas de arroz al estilo japonés, una cajetilla de cigarros, dos cambios de ropa y mi cartera con todo lo necesario. Ya sabes: Pasaporte, identificación, credencial de estudiante, licencia de manejo, fotos de chicas que me gustaron, exnovias y alguna que otra chica que me rompió el corazón… (Más de una). A si, olvidé mencionar mi mp3 con 16 gigabytes de pura música, para la inspiración claro.

Ahí estaba yo, mi estúpida mochila con un letrerote de –SOY TURISTA, ASALTAME-, mi boleto a Noruega y el sueño de que ese hermoso viaje redondo de un mes me ayudaría a terminar el libro que estoy escribiendo… que voy a escribir…!que bah! No tengo una puta idea de que escribir, según yo es un viaje de inspiración.

Dimitar Ivanovich cera mi primer escala. Por fortuna vivo en la bella época de la tecnología y gracias al hermoso Internet puedo conocer a mucha gente de buena calaña y no me arriesgo con la mala suerte de llegar haya y verme rodeado de hippies transmitiéndome su “buena vibra”. ¡Es mas! Gracias al bello, bella, bellísimo Internet se que no hay hippies a donde voy.

Dimitar… Dim, es un amigo de Bulgaria vive en Noruega con sus papas, estudia medicina, hace deporte y de mas. Su mamá es una cantante de opera muy reconocida y su papa un empresario de no se que cosa.

Legando allá le pediré a Dim que me deje estar solo unos días pues en mi tarjeta tengo el dinero suficiente para alquilar un departamento amueblado y pasármela a gusto, también le pedirle que me indique lugares que debo visitar y las comidas que debo probar.

Decidí dejar el celular y la laptop, no podría concentrarme en mi objetivo de disfrutar, relajarme y adquirir inspiración. Sin embargo me dio pena por Miriam, ni novia… bueno mi ex. Me envió un correo electrónico para decirme lo mucho que me quería, que me extrañaría, lo que me amaba y hablaba de cómo me esperaría para que continuemos con nuestro supuesto romance.

Ahí esta el avión –toma tus cosas y levántate viejo- me dije a mi mismo con una voz ronca imitando al personaje de la novela de Sin City de Frank Miller, mientras me levantaba para caminar al pasillo donde me esperaba una azafata de sonrisa forzada mientras decía -¡Buen viaje señor!- Señor…. Niña tonta aún tengo veinte años. ¡Señor tu papá! Pensé mientras hipócritamente le respondía con una sonrisa Colgate –gracias-. Seguido puse mi “mochilita” en el equipaje de mano, me senté en mi lugar y mientras las y los azafatas decían su speech sobre la seguridad del avión puse la música de mi mp3 en modo aleatorio mientras pensaba –la coreografía de los azafatas bien podría ser una kata de karate o kung-fu - a lo que siguió una profunda y larga siesta de 14 horas acompañado de un sueño que trataba sobre como un amigo, Carlos, y yo impedíamos que un huevo se rompiera al caerse de la barra de la cocina. ¡Ah! Pero con movimientos tipo Matrix y kung fu azafatesco.

Solo desperté una vez. Y mientras estaba entre el sueño y la vigilia mire la luna… era concretamente y sin darle muchos halagos “Enorme” pintada de un color blanco queso Gouda sin morder por menonitas. Con esas manchas negruscas que enigman la imaginación de tantas personas, en especial, hablo por mí.

Me sentí como el niño de E.T. cuando cruza el tejado de las casas en su bicicleta. Esa toma en que sencillamente está “En el centro de la luna”-
Podía ver nítidamente esa imagen de mi cuerpo semirecostado con la cabeza ligeramente inclinada mirando por el cuadro de la ventana que vestía completamente de blanco, a causa de la inmensidad de tan lujoso astro carente de su propia luz, pero de tan gustosos poderes imaginativos embebedores de nostalgias juguetonas.

Fue como un sueño lúcido, por un lado sabía que estaba despierto pero lo disfrutaba como una fantasía. Por otro lado mi cansancio me recordaba que debía volver a dormir y regresar a lo que era meramente el sueño con mi amigo Carlos.
Así que le regalé una sonrisa a esa imagen y juré ponerla en lo que sea que vaya a escribir cuando regrese del viaje mientras le decía –Que grandota estas princesa… te veo allá- mis palabras no fueron del todo claras pues no podía articular bien por el sueño. Pero las entendí, a la par de que mis parpados se cerraban paulatinamente y mis ojos se desorbitaban haciendo bizcos mientras me regresaba a mi escuálido sueño.

-¡Baboso!, por andar viendo tu pinche lunita se me cayó el huevo.- me decía Carlos sentado en posición de flor de loto a un lado del huevo que yacía ya roto en la cocina de la matrix. Que más bien parecía el snack de un aeropuerto.

2 comentarios:

  1. Está bien escrito, tiene buena voz, pero no pasa nada... le falta acción, algo significativo, si es el inicio de una novela debería de atraparte...

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  2. Concuerdo con Eco, está bien escrito, salvo las faltas de ortografía, pero son detalles que se pulen. Le falta más cuerpo, la historia no atrapa porque no se sabe nada, es solo un tipo que decide subirse a un avión y nada más.

    Creo que el texto está incompleto para ser un capítulo, más aún para ser el primer capítulo.

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